03/11/2006.- ¿Hay sólo una Espe? ¿Es Espe o está poseída del espíritu de una Rosa de Luxemburgo de la nicotina? La rebelión está en marcha. Lo que no pudo el ácido bórico acaso lo pueda el truja. Espe comanda toda una revolución contra las hordas socialcomunistas. ZP tiembla. Que no se puede fumar, pues toma dos puros. Como saben en Madrid tenemos que esperar un huevo para que nos abra en canal un cirujano pero, sin embargo, ya podemos echarnos un cigarrito en las bodas.
No me digan que no somos unos privilegiados. Soy ex combatiente del tabaco, me costó mis buenos ansiolíticos y coger mis buenos kilos dejarlo, pero no soy para nada ni resentido ni fundamentalista. No poder fumar en un restaurante o en un bareto me parece una solemne memez. Pero yo no me he venido aquí a hablar de esto, ni siquiera de mi libro aunque ya haya visto la portada. Monísima, por cierto. He venido a hablar de chiquilladas y rabietas. Si algún filólogo conociera algún adjetivo que superara la significación de patético me lo diga, por favor. Es que se me queda corto. A Espe le puede la envidia. Acostumbrada a tenerlo todo, como buena niña bien, no soporta que el mundo, ni siquiera España que es todavía más importante, no le tenga a ella por presidenta. Se le queda pequeña la Comunidad. Ella lo que quiere es hablar de tú a tú a ZP, reunirse con Toñín Blair o, por supuesto, jugar al golf con Geeeooorggee de igual a igual. Si fuera por ella a Mariano le hubiera nombrado embajador del PP en el Matto Grosso. Ella es divina y parece mentira que yo tenga que decirlo cuando resulta de una evidencia palmaria. Como anda de morros, le salen champiñones urbanísticos por doquier, los coches de sus subordinados están a nombre de quien están y, por qué no decirlo, ya se aburre hasta de salir en Telemadrid, pues ha optado por inventarse una cortina de humo. Nunca mejor dicho. Basta que ZP haya emprendido una cruzada contra el tabaco para que ella nos mande a casa un cartón por Navidad. Y esperen que la próxima vez no la vean con un purito tipo Sarita Montiel. A ella nuestra salud como que le importa lo mismo que a mí la de Pinochet. En caso contrario dejaría de mentir de manera grosera con las listas de espera o se dedicaría a lo que se tiene que dedicar que es a algo más que a inaugurar hasta aquello que ya lo estaba. Pero ella no, ella está pendiente de lo que hace ZP para darle respuesta desde su reducto madrileño ¿Cómo habrá podido llegar a presidente este tipo con esas cejas?, pensará frente al espejo. No lo entenderá. A mí me pasa lo mismo con usted doña Espe. Ya ve. Hay gente pa' tó.
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