GERMÁN TEMPRANO GARCÍA
Nací en León el año que murió Marilyn, pero a los cuatro años llegué a Madrid con mi familia en busca de un futuro. Por aprovechar el viaje me quedé más de medio siglo. Bueno, de buscar futuro se encargaban mis padres. Yo solo comía, y de qué manera, hacía mis necesidades fisiológicas (al parecer también era competitivo en esta disciplina) y dormía como un ceporro, en opinión de mi madre que en gloria esté.
Crecí en una casa con taza de váter compartido para tres familias y, desde entonces, presumo con orgullo de mis orígenes arrabaleros. La heroína se llevó a mucho de los amigos con los que jugaba a las chapas y de ese entorno han surgido muchos de mis escritos. Yo tuve más suerte.
Tanta como para ser el primer universitario de la familia, hacerme periodista y luego -de manera simultánea- dedicarme a la narrativa. Disfruté del oficio que me dio de comer cuando todavía había télex, se fumaba y se bebía en las redacciones. Sí, soy un nostálgico de aquellos días y también se ha reflejado en más de una página de mis novelas.
He vivido con dignidad de la profesión durante más de 30 años hasta que me quedé sin un trabajo estable. Nunca me quejé. Sobreviví con peonadas y agrandé mi leyenda como 'escritor de culto' (dícese de aquel que no firma en la Feria del Libro ni en la caseta del perro) hasta que accedí a una de esas prejubilaciones que algunos, con mala baba a falta de argumentos, quieren confundir con un sueldo Nescafé.
(El que va con pajarita es mi Currito)
Como plumilla analógico...
Ejerzo el periodismo desde finales de los ochenta. Empecé en la información económica y laboral (OTR/Press, La Gaceta de los Negocios) antes de pasar a la comunicación política a la que dediqué más de veinte años en las tres Administraciones.
He sido colaborador de distintos medios escritos (El País, La Vanguardia, Panorama, Interviú, El Español, Actúa, ZoomNews, Soitu, Ecos, Cuadernos de jazz…), articulista de opinión (El Gato Encerrado, Nueva Tribuna, Diario Abierto), tertuliano de la Cadena SER, asesor de comunicación empresarial y cofundador de la revista flamenca La Soleá.
En mi última etapa profesional dirigí en Almería, tierra a la que se siento muy vinculado, el diario digital Levantico.
Como escritor 'de culto'...
Debuté en la narrativa con ‘Las miserias del héroe’ (2005). Un año después se publicó ‘Un día cualquiera’ y en 2009 ‘Fundido en negro’, todas ellas con la editorial Inéditor. He publicado relatos en la ‘Antología de relatos negros Fiat Lux’ (Alreves) y en el volumen ‘101 relatos LGTB+’ (Vinatea). En 2019 fui finalista del Premio Azorín con ‘Noche de lobas’ y en 2023 publiqué ‘Cero a la izquierda. Biografía autorizada de un don nadie’ (KDP).
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