22/07/2006.- Mira tú por donde cuando menos te lo esperas, tus hábitos dan un giro copernicano. Yo tenía ya por desahuciado el televisor como aparato electrodoméstico (incluso le había despojado de encima la ratita de conchas y del muñeco legionario) y a la televisión como canal informativo y de entretenimiento por razones que alcanzarían la categoría de tesis. Channel 4 me ha abierto a los ojos. De hecho, ni siquiera limpiaba la pantalla a propósito para que la pátina de polvo que el tiempo y el descuido van dejando me sirviera, en momento de apuro, para apuntar con la yema del índice un número de teléfono de alguna compañía de móviles que, últimamente, diez años atrás más o menos, son las únicas que me llaman.
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