De grandes injusticias

Publicado el 6 de marzo de 2026, 16:22

11/11/2006.- Así no hay manera. Mira que despojarle a Franco del 'honoris causa' por la Universidad de Santiago. Ahí siguen echando la bilis por las esquinas, atenazados por el resentimiento y la venganza. Cómo se le puede hacer eso al Caudillo ahora que ya no puede defenderse. Si alguien merece algo relacionado con las causas 'horroris' es él, pero nada, primero le tiran las estatuas y ahora mancillan su nombre. Dicen estos catedráticos enterados que no daba la talla intelectual y de hombre de ciencia que requería este reconocimiento.

Que me digan que su estatura no era muy llamativa pase (no seré yo quien niegue las evidencias) pero, por el amor de Dios, si algo fue don Paco fue un científico. A saber si no tuvo incluso una colección de mariposas en su infancia ¿O que se creen? ¿Que mientras sus amiguetes jugaban a las chapas él ya andaba buscando comunistas en la guardería? Suele pasar que los tiranos, en el fondo, atesoran una faceta de elevada sensibilidad que queda oculta detrás de ese pronto que igual te lleva a fusilar al primero que pase o a torturar a tu misma abuela.

Decían que Himmler, uno de los más esforzados torturadores del nazismo, entraba por la noche en su casa por la puerta de atrás para no despertar al canario. Una cosa es arrancar la piel a tiras a alguien y otra bien distinta alterar el sueño del pajarito. Faltaría más. Bien es cierto que en las dictaduras, con tal de agasajar al salvador de la patria, lo mismo le nombras 'honoris causa' que le haces fallera mayor, pero en el caso que nos ocupa creo que se ha cometido una gran injusticia.

Franco fue un gran intelectual que apenas tuvo tiempo de demostrarlo. Tanto asesinato resta muchas horas a las inquietudes culturales. Así y todo fue artífice, por ejemplo, de las demostraciones sindicales del Bernabéu. Para quien no lo sepa, bendita juventud, venía a ser como una función de la Fura dels Baus pero en versión 'una, grande y libre'.

Por la campiña corrían los recios mozos y las mozas de la Sección Femenina que desfilaban con aire marcial saludando a la concurrencia. El pueblo jaleaba y el caudillo científico, acompañado de doña Carmencita 'Collares', movía la manita al modo de cinco lobitos tiene la loba. Un espectáculo gratificante por el que algunos aún deben suspirar.

Menos mal que nos quedan estos historiadores que con denuedo se dedican a revisar los tiempos pasados hasta que sus manipulaciones coinciden con las teorías que más parné les reporten. Basta que le quiten el 'honoris' causa al señor tirano para que se saquen de la manga certificados de su paso por Oxford o Cambridge. Menudos son.

Crea tu propia página web con Webador