09/11/2006.- Menos mal que no me he dejado llevar por mi instinto de periodista y he leído hasta el final la noticia para opinar sobre ella. Cada día soy menos profesional. Me estoy echando a perder. Como siempre me había quedado con la copla del titular y me hallaba estupefacto y con el dedo caliente para pulsar la tecla. 'Japón utilizará sus televisiones como arma contra Corea del Norte'. A un ser de raquítico intelecto lo primero que le asalta es la imagen de los bombarderos nipones cargando sus andorgas de aparatos en desuso para tirárselos luego desde el cielo a la cabeza de los pobres coreanos.
Muy letal no se antoja a primera vista pero, sabida la maña tecnológica de estos simpáticos ciudadanos, no hay que descartar que cuando te acerques al televisor hecho migas te salga un dispositivo de la pantalla y te coja de la pechera para abofetarte e incluso darte de hostias. La cosa no es tan retorcida. Simplemente el gobierno japonés debe haber tenido noticia de los informativos de Urdaci y quiere que sus teles públicas le den la del pulpo a los vecinos coreanos. Podrían aprovechar que Alfredito anda inmerso en su carrera de cómico para que se rasgara los ojos, se colgase una cámara digital y le nombrarán director de las cadenas niponas. Le dura Corea menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
Qué gusto encontrar gobiernos dispuestos a lanzar patrañas catódicas y que tengan la gentileza de avisar. Urdaci puede llevar como presentación sus deuvedés con las entrevistas a Jose y explicar que basta con cambiar algunas palabrejas de nada. Por exemple, se solicita una entrevista con el mandamás coreano y donde se decía '¿A qué se debe, señor Aznar, este milagro económico reconocido internacionalmente?' se dice '¿A qué se debe señor Fulano (o Fu-La-Nin) que sea usted un cabrón reconocido internacionalmente?
Como complemento se pueden realizar rigurosos documentales, bueno con Urdaci lo dejaremos en documentales, echando por tierra el orgullo coreano. Por exemple, que presumen del taekwondo, pues se muestra a un tipo cinturón negro apaleado por un alfeñique. De todos modos, yo en estos menesteres, como en casi todo, soy un mindundi, pero si quieren les acerco a la Embajada las piezas que confecciona Telemadrid sobre Esperanza Aguirre. La verdad es que otra cosa no tendremos amigos japoneses, pero si lo que buscan son manipuladores bienvenidos a su tierra de promisión.
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