Ayuno sacramental

Publicado el 6 de marzo de 2026, 21:51

06/11/2006.- Don Felipe se ha largado ofendido y les ha dejado en ayuno sacramental. En la aldea leonesa de Moscas del Páramo los vecinos en vez de tomar la hostia se tienen que conformar con un poco de tocinillo sobre pan de hogaza. En vez de con una misa como Dios manda con el rezo apresurado de un rosario comandado por una parroquiana. No sé a que esperan las autoridades eclesiásticas para abastecer a esta buena gente aunque don Felipe, el que era el cura, piense lo contrario.

Dice que son unos chismosos y unos mentirosos y que le piden perdón de rodillas o no vuelve a pisar esa tierra de fe hoy en riesgo de convertirse al Islam por falta de personal. Al parecer en la pequeña parroquia una cruz de plata presidia el culto católico hasta que ¡zas! un día apareció sobre la misma escarpia otra de peores calidades. Bien es cierto que para venerar a Jesucristo lo mismo da de oro y brillantes que aquella cruz artesanal de pinzas de madera que a los escolares nos mandaban en Trabajos Manuales. Pero, hombre, que el Cristo era del pueblo y que huele a chamusquina que cierta mañana o tarde llegara don Felipe con dos invidividuos a hacerle fotos al tesoro por delante y por detrás y luego haya volado.

La visita no podía pasar desapercibida habida cuenta que la aldea tiene poco más de ciento noventa habitantes y que cuando llega una excursión se duplica el censo. Los vecinos quieren su cruz de plata y no de latón y quieren su misa porque, además de reconfortar el espíritu, como que tampoco están sobrados de actos sociales. Bien podría decirle el obispo de la zona que se conformen con ver en el bar El Día del Señor pero también podrían decirles los aldeanos que también podían ellos reponer a los empleados en vez de estar metiendo las narices en todos los sitios.

También podían barruntar que luego venden la cruz para invertir en carteras de valores. Otra opción, la más viable teniendo en cuenta la mutua inquina, es que llamen a Súper-Paco el Pocero y en ese pequeño pueblo diseñe cuatro mil chaletes y un campo de golf con el compromiso de levantar una especie de Disneyland, pero en versión eclesiástica con curas en servicio las veinticuatro horas del día y hostias whopper con doble de mostaza. Seguro que es más rápido. Ya sabe, si ven alguna cruz en las subastas, avise a estas pobres gentes. Y usted don Felipe, que tanta maña se le ve en estos menesteres, regrese al pueble, compre unas tierrecitas y luego que se las recalifiquen. Es la versión ultramoderna de la técnica del cambiazo.