El estrés de VikiBekam

Publicado el 6 de marzo de 2026, 21:55

05/11/2006.- Cada uno es muy libre de convivir con sus mentiras. No seré yo quien se lo reproche, pero si alguien cree todavía que VikiBekam es una pija ociosa está equivocado. No me digan que quien más quien menos no se escaquea durante su jornada laboral para tomarse un cafetito o echar un cigarrín. O sea que eso de cumplir ocho horas diarias ná de ná salvo los vocacionales, los trepas o los que se quedan dormidos frente al ordenata con los ojos abiertos. Bastantes. Sé de lo que hablo. Pues durante ocho horas, ni un minuto más ni uno menos, estuvo el otro día VikiBekam de compras sin ni siquiera parar para comer. Así está ella.

Contado de este modo tan simple, acorde a mis posibilidades intelectuales, puede parecer un lujo pero hay que estar ahí, en la tienda de Armani rodeada de modelitos, desbordada y dubitativa, para saber que ser envidioso es muy fácil pero ser ricachón tiene sus inconvenientes. Te lías te lías a dejar la visa oro incandescente y se te olvida hasta el condumio. Y luego a colocar los paquetes en el maletero con más dificultades que el nivel más alto del Tetris. Quita, quita.

Por cierto, VikiBekam, ya que no compra en España porque los probadores deben oler a ajo (por supuesto su hazaña se escenificó en London) ni aprende el idioma patrio para no tener que decir córcholis o jopelines, ya podría endilgarse un chuletón de Ávila de la talla 54 o más porque debería saber que además de rellenar el fondo de armario luego hay que rellenar el traje chaqueta. Hija mía que como sigas así sólo vamos a ver tus gafotas de sol con las que se debe bucear la mar de bien, por cierto.

El ‘compring’ de los famosos está a punto de convertirse en disciplina olímpica. Por ejemplo, VikiBekam es más corredora de fondo mientras la Spears es más de sprint. Su último récord es gastar en una hora casi ocho mil euros en jerseyses de cachemir y prendas de estilo ‘sexy pero casual’ (tal cual lo escribo, no me pregunte qué es). La cantante o similar celebró de este singular modo su maternidad y la ausencia de su tripita ¡Qué mona! Ya saben que los siervos del glamour cuando se ponen se ponen.

Miren a la hermana de Miguelín Jackson, la del pezón en flor, que no contenta con arrasar las tiendas exige que se las cierren para ella solita para que ningún mortal perturbe el acto de mayor envergadura cultural que debe haber hecho en su vida ¿Qué talla gasta la imbecilidad? Tengo más pero no quisiera aburrirles.

Sólo decirles que si tienen un cumpleaños cercano tomen ejemplo de Diana Ross. De complicarse la vida nada de nada. Soltó al niño, dieciocho añitos la criatura, en una tienda y ordenó a los empleados barra libre. El chavalín se gastó cien mil dólares de la 'mama suya' que se sintió asaz orgullosa de la maña que se da el niño en despilfarrar. Lo que debe presumir luego en el vecindario. Mi John me ha sacado un nueve en matracas, pues mi Sullivan un ocho en Naturales, pues el mío dilapidó cien mil dólares en una tarde. Así no hay manera de competir ¿Sexy pero casual? Sigo dándole vueltas, no crean.

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