28/10/2006.- Toñín Blair se ha comprado su primer móvil. No es cualquier cosa. En su cercana etapa de prejubileta le será muy necesario. Le han aconsejado que cuando registre su agenda lo haga con códigos secretos para que en caso de caer en manos de algún indeseable no le arme la de Dios es Cristo. Hay que valorar que ese tesoro nos permitiría, por ejemplo, despertar al tito Bush a las cuatro de la madrugada o dejar un mensaje a Jose en plena conferencia sobre la barbarie morisca en España y su repercusión en la carestía de la vivienda.
Sólo nos va a quedar Geoorrrgggeee en activo de aquel inolvidable trío de las Azores. Estoy seguro que cuando retiren al estadista tejano después de doscientos veinte años de mandato (así de largo se me ha hecho) impartirán las conferencias a tres voces y las concluirán con una bonita coreografía. Sobre la mesa de caoba de la Universidad correspondiente los tres entonan el 'Amo a Laura' con sus sienes adheridas tipo 'Only You'. Jose, el más bajito, en medio de los primos de Zumosol anglosajones. Dicen que Toñín no tenía móvil porque es un poco torpe con las tecnologías y eso que mira que le gustaba la de los misiles al 'jodío'.
En consecuencia, no se entiende muy bien que le recomienden claves enigmáticas en su móvil cuando casi no sabe ni dónde se apaga o enciende. Ahora que tendrá más tiempo ya verán como acaba haciéndose fotos con los ciudadanos, aunque ellos no quieran o mandando SMS como un adolescente poseso. George, no hay guerra. Me aburro ¿sabes algo de Jose? Toñín, tranquilo, ya se me ocurrirá alguna invasión. Quedan muchos países. Jose sigue en las Cruzadas. Nos invita a su casa de Marbella. Pásalo.
No quiero ni pensar que la nostalgia por el poder arruine la vida de Toñín. A ver si ahora le da por ahogar las penas y los recuerdos ante una pinta junto a unos hooligans tatuados y cocidos hasta las patas cual extras de una película de Ken Loach. Qué mira cómo acabó Weismuller vociferando como Tarzán con traje y corbata. Es una pena que se vaya Toñín. Cuánto le echaremos de menos. No tanto como a Jose que ahora anda despotricando contra la multiculturalidad.
Él se plantea sus 'temáticas' como los quesitos del Trivial y como domina todas las artes pues va diseminado sus saberes por el ancho mundo. Dice que la multiculturalidad es lo peor que le ha pasado al mundo y a España y eso debe incluir también su mandato como presidente. Pues sí que tiene que ser malo, la verdad. No hay que olvidar que Ansar de multiculturalidad sabe un montón. Por lo menos habrá leído un par de libros. Además, a ese cuerpo rumboso, de 'multi' lo que le pidas. Todo lo hace a lo grande. Multiboda de mi niña, multiapoyo a Bush, multiconferencias y multinecedades. Qué muchacho.
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