De áticos y escotes

Publicado el 7 de marzo de 2026, 10:27

20/10/2006.- Mira que no quería. Que me he aguantado todo lo que he podido, pero es moverme la muleta Jose y allá que humillo. Al final, verás tú, voy a ser más monotemático que los del ácido bórico. Sólo pido un poco de comprensión. Es él que me provoca y yo soy hombre fácil. Ahora le ha dado por dejar a Bogart a la altura del betún. Para duro con las pibitas el Jose y para maleducado e impertinente también, todo sea dicho. Ya conocerán su hazaña de colocar el boli de una periodista en su escote después de dedicarle un libro. Ya escribe y todo (¿lo traducirá él mismo al inglis?).

No sólo es un acto de un chulito de tres al cuarto sino de un tipo que se debe creer que por encima de su escaso uno setenta el universo mundo le mira extasiado ¿Quién le ha engañado? Ah, ya sé. Los que le han vendido el ático. Fíjate tú, tan listo que se cree y le han colocado un marrón con derecho a cocina. No crean que el chabolo que ha mercado el matrimonio Ansar es cualquier cosa, un bungalow en Torrevieja o algo 'asín'. Un pedazo de casa de doscientos sesenta metros cuadrados en Chorizopolis, todavía Marbella a efectos administrativos. Yo le entiendo Jose. No va a estar usted en la letra pequeña de las escrituras y en trámites ordinarios propios de los mortales. Usted está a lo suyo.

A vengarse de la morisca, a renegar de que se busque la paz y a buscar escotes donde colocar ese boli que, sin duda, dentro de pocos años subastará Sothebys. El dinero lo puede usted destinar a la FAES para seguir fichando a esos grandes cerebros que aportan sublimes teorías al devenir de nuestra patria y de la que se tercie. Bueno, bueno. A ver si va a tener que ir usted a declarar con Cachuli. Menuda papeleta. Eso le pasa por invertir donde no debe.

Sus ahorrillos, no tan ahorrillos porque debe tener usted un capital a juzgar por las propiedades, y bien que se lo ha ganado, los debería destinar a un adosado en Texas al lado de los Bush ¿Se imagina a los cuatro al lado de una barbacoa hablando de aquellos días de las Azores bajo el arrullo de una melodía country? Si Marbella sólo trae problemas don Ansar; si como sigan así van a tener que ampliar el trullo hasta La Alhambra y repoblar la ciudad con caravanas de solteros.

Usted se tenía que haber comprado el Monasterio de El Escorial. Si no le llega el parné que se lo preste don Ruperto. Así, en su plácida jubilación, no llega el día, podría evocar aquellos mágicos momentos de la boda de Anita y Agag mirando con deleite la pinacoteca del Imperio tocado con el sombrerete de Felipe II. Aquellos prebostes comiendo canapieses a su lado con las miguillas rondando sus excelsos labios. Quién se lo iba a decir a usted cuando zascandileaba por Valladolid. Ni usted puede llegar a más ni la política a menos.