Menuda chorrada. Doy fe

Publicado el 7 de marzo de 2026, 11:28

17/10/2006.- Las elecciones catalanas han espoleado la imaginación del nacionalismo de derechas. Eso está bien. Que se recupere el espíritu de mayo del 68 cuando una legión de la progresía española tiraba adoquines por la Sorbona y se fumaba sus primeros petas bajo el arrullo de Jacques Brel. Muchos dicen que estuvieron allí, aunque su reloj biológico dice que apenas habían hecho la Primera Comunión. Aun así, no seré yo quien les robe la ilusión.

Después del polémico vídeo que CiU ha regalado a la concurrencia con los periódicos (cuánto echo de menos aquellos crujientes cruasanes con los que nos obsequiaba el tito Anson con La Razón) ahora el candidato Artur Mas ha protagonizado una transgresora 'performance' electoralista. Se ha ido a un notario para que dé fe de que no va a engañar a quien le vote. No sé de quien habrá sido la brillante idea pero uno, que, para qué negarlo, cuando se pone tocahuevos es muy competitivo se pregunta de qué credibilidad se parte para ser necesario acudir a un notario.

Si usted precisa una firma de toda una autoridad jurídica es que se tiene por un hombre que inspira poca confianza. En caso contrario ¿para qué convertir un programa político en un premio televisivo? Ya saben, aquellos de sorteo ante notario. Entre las promesas está que jamás de los jamases pactará con el PP. Yo tampoco. Fíjese, sin notario ni leches. Encima me he ahorrado un pico porque otra cosa no, pero el ilustre colectivo te mete unos palos de aúpa. No digo que las oposiciones sean fáciles, pero le sacan más provecho a la firma que Paco el Pocero extendiendo talones al portador.

El vídeo, para qué mentir que está feo salvo que seas el director de Urbanismo de Espe que lo hace con desparpajo y desenvoltura, ni lo he visto pero ha levantado tal cabreo que seguro que muchas cosas son verdad. Sin embargo, los intelectuales de vanguardia estamos en otra dimensión. Ahora me hallo repasando la filmografía de Rossellini y de Fellini, lo que no es óbice para que, entre sesuda secuencia y sesuda secuencia, se me cuele alguna peli de esa de hostias que a mí me molan. Siempre me he tenido por un intelectual heterodoxo. Qué se le va a hacer.