27/09/2006.- Hay apellidos que llevan impregnado entre sus letras góticas el aroma del éxito. Si usted carga en el DNI con un Mariano García Gutiérrez no descarte acabar como repartidor de pizzas o como picapedrero con trienios. Mas si el destino le ha reservado un diamante onomástico usted no ha llegado con un pan debajo el brazo. Como mínimo ha llegado con una hogaza gallega rellena de chistorra y una docena de bocaditos de nata. Voy a improvisar uno al azar. Un suponer. Cayetana Álvarez de Toledo ¿A qué invita a seguir engolando la voz? Exemple. Álvarez de Toledo y Blancaflor de los Siete Valles. Armonioso, heráldico, pintón y con mesa segura en restaurante de varios tenedores por lleno que esté.
No es extraño pues que, si alguna joven así se llamara, que pudiera ser, abarque con dedicación, tesón y talento a espuertas, funciones de marcado tinte intelectual y cargos de relumbrón a tutiplén. Columnista, tertuliana, conferenciante, ensayista, jefa de gabinete de ilustre político y futura diputada sin descartar la posibilidad de tener, además, un tío en Alcalá y cultivar cebollinos de invernadero. Envidiosos habrá que creerán que esta zagala ha tenido una vida fácil y que las ramas de su árbol genealógico le han servido para ascender a la cúspide del maravilloso mundo del periodismo y el no menos sublime de la política. Nanay. Que ha tenido que estudiar y todo. Y no aquí, entre vocingleros muchachos que juegan al mus en la cantina, sino en universidades de prestigio extranjeras y todo. En Oxford por más señas.
No como un servidor que el único vínculo anglosajón que tiene es la tarjeta de El Corte Inglés y la única regata en mi haber fue en las barcas de El Retiro. Así he salido, asilvestrado y grosero. La jovenzuela, poco más de treinta, va a llevar las riendas del gabinete de Acebes, que ya es llevar. Mas, lo que para cualquier mortal ya implicaría un trabajo sobrehumano, limítrofe con el milagro de Fátima, para 'Caye' es más fácil que acabar un sudoku.
Y así se explica que su capacidad multidisciplinar le permita, cual Nacho Cano en los buenos tiempos de Mecano, tocar varios teclados a la vez y no estar loca. No contenta con este trajín, también comparte misivas con el multimillonario y académico don Luis María Anson ¿No lo han leído? Entrañable. Él comienza sus cartas como si estuviera destinado en los regulares de Ceuta. Querida Cayetana. Y ella, en pronta respuesta, le devuelve el tratamiento ¡Qué revolución periodística!
La joya ideológica-literaria se incluye en la sección 'Dos en la carretera' aunque bien pudiera tornarse en un tema de los Pimpinela. Les aconsejo que se lo remitan a Leonardo Dantés para que les ponga la música. En fin, atentos a este nombre que promete. Tiembla 'Espe'. Llega la gran esperanza blanca. No siento las piernas.
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