Monopoly para ricachones

Publicado el 8 de marzo de 2026, 7:56

27/09/2006.- Me he lanzado una OPA a mí mismo y no sé si comprarme. Todo sea por no quedarme fuera de este monopoly de los ricachos patrios. Son como niños, pero con la billetera afectada de obesidad mórbida. Que el Entrecanales (y puertos) suelta un pastón por controlar tal empresa pues viene el tío Floren y otro tanto. Estamos que nos salimos oiga. En el Financial Times que nos sacan y todo. Esto de tener pasta debe ser enfermizo. Llevo yo años tratando de apañarme una jubilación anticipada para retirarme a escribir mis novelillas, a leer mis novelones y, mismamente, a tocarme los huevecillos y nada, que no hay nada que hacer. Y mira que tampoco pido la luna.

Más o menos lo que se deben gastar estos prohombres emprendedores en cohibas tras un ágape fin de negocio. No sé para qué quieren tanto parné, debe ser la vocación, el pique por entrar entre los top ten de los millonetis. Y encima éstos, que se sepa, no sueltan un eurillo para alguna causa noble. Por lo menos el 'billgates' se fumiga la conciencia y es desprendido ¿No me querrá en adopción? Soy limpio, ronco en verso, y encima nada de darle la barrila porque de inglés ni papa. Un chollo amigo, un chollo. La moda otoño-invierno se la llevan las eléctricas que se han convertido en las novias más cortejadas.

Todos los popes empresariales quieren controlarlas y yo me conformo con que me pongan tarifa nocturna. Qué poca ambición. Así me va. Lo he intentado, una vez me quise comprar unas acciones, pero es que no entiendo nada y luego los numerillos de las cotizaciones en los periódicos son diminutos y hay que dejarse las dioptrías. No me merece la pena. Me han aconsejado que invierta en ladrillo. Ya me he comprado dos y un saco de cemento, pero tampoco entiendo muy bien la rentabilidad. Claro que con mi capacidad de ahorro tampoco estoy para florituras. Con decirles que en la caja no me dan ni calendario les digo todo.

Eso sí, como los empleados son gente cercana con el cliente me han abierto, casi a la fuerza, un plan de pensiones con una miserable cantidad. En el momento de dar este gran paso para el cambio de rumbo de mi estrategia financiera, la afable administrativa me aconsejó que no ingresará al año más de tres mil euros porque, en caso contrario, me merecería la pena otro producto. Qué ilusa.

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