El 'chou' de Jose

Publicado el 8 de marzo de 2026, 8:08

23/09/2006.- ¿Tiene precio disfrutar de Jose? ¿Qué país de Europa puede presumir de perder un gran presidente y ganar un mejor cómico? Qué joya se ha llevado don Ruperto. Todo lo que le pague será poco. Su mérito se engrandece, si cabe, porque suelta sus perlas como si lo dijera en serio. Qué truhan, qué pillo. Nos quiere engañar a ver si picamos. A él, a fuerza de la costumbre, la posibilidad de hacer el ridículo ya le importa una higa. Ahora se ha descolgado con el mundo musulmán. Si el Papa se ha pronunciado que menos que el mundo espere también sus consideraciones. De igual a igual.

A Jose se le queda pequeña la actualidad; él es hombre de amplias miras. Él se remonta a tiempos que no conoció ni Marujita Díaz para exigir unas disculpas oficiales por la invasión árabe de nuestra querida y vilipendiada patria. Con dos cojones. Nada menos que ocho siglos de contaminación moruna que nos legó estupideces tales como los adelantos científicos, tecnológicos, innovaciones en la medicina y la cirugía, las matemáticas o la geografía por no hablar de sus joyas arquitectónicas. Migajas y nimiedades comparadas con un individuo que nos dejó en la trastienda de la memoria el 'váyase, señor González' o el 'estamos trabajando en ello'. Eso sí que es contribuir a la civilización.

Las grandiosas mezquitas que dejaron los árabes a su paso por España son, a su juicio, monumentos a la barbarie mora. Lo que mola (no mora) es El Escorial, reducto del Imperio español y lugar que pasará a la historia por haber acogido a Felipe II y, por supuesto, la memorable boda de su hijita y el tal Agag. Otra página que, con el tiempo, figurará con letras de oro en los libros de texto de los escolares. Ansar, of course, ha soltado estos dislates en inglés que, al parecer, ya es su lengua casi materna. Incluso se podía aventurar que ya piensa en ese idioma en el hipotético caso que un pensamiento y su cerebro fueran factores compatibles y se pudiesen mezclar. Hasta la fecha, como el aceite y el agua.

Creo que ha sido en el curso de una de esas conferencias que perpetra en su calidad de ex estadista (y se las pagan y todo a precio de caviar de Beluga) donde, precedido de un coro de estúpidas risas, se ha marcado esta profunda reflexión que exporta con todo su donaire y desparpajo que es casi inconmensurable. Él, ya envalentonado por el corífeo de pelotas, ha dicho que él es más fan de Isabel y Fernando (...el espíritu impera, moriremos besando la sagrada bandera.... los que tenemos una edad ya sabemos). Isabel y Fernando no son una pareja de amigos que se casan ni un dúo de música tradicional segoviana; fueron dos reyes bajo cuyo amparo se cometieron todas las tropelías y más en la conquista de América. Por cierto, Jose, ¿hemos pedido perdón por esas pequeñas gamberradas? Ah, no, que éramos nosotros los civilizados.

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