Cosas de la moda

Publicado el 6 de marzo de 2026, 15:16

20/11/2006.- Tardé años en darme cuenta de que los calcetines blancos-tenis comprados a ‘puñaos’ en el Sepu no eran elegantes. De hecho, confieso que fui el padrino de la boda de mi hermana y allí aparecí con ellos arrebujados en unos zapatos de cartón piedra que se desintegraron a los dos días de la ceremonia. Americana de espiguilla y corbatita de cuero. Un cromo. No hay nada que proporcione más dicha que la ignorancia o, más aún, creerte lo más del glamour cuando a ojos de la moda eres un zafio y un hortera. Ahora que me he vuelto fino, que estoy a la última de las tendencias dentro de mis limitaciones anatómicas resulta que lo que ayer era de un cateto subido hoy es lo más de lo más. Me refiero a los calcetines con sandalias.

Anda que no habremos cotorreado de los guiris con sandalias de nazareno y calcetines grises hasta la rodilla. Bueno, pues, a partir de ahora, si se cruza con uno, sepa que no es un paleto de Alabama sino un diseñador milanés. Lo que ellos digan. Y lo que es peor, un servidor a obedecer. Ya me veo con los bermudas de Coronel Tapiocca, las sandalias con tiritas de velcro y unos leotardos de punto de garbanzo. Los primeros días igual eres motivo de chanza, pero cuando se les abran los ojos a los inmovilistas serás motivo de reverencia.

La experiencia me dicta que en la moda lo mejor es atrincherarse en una tendencia porque, tarde o temprano, se regresa a ella. Un ejemplo, Cachuli. Polo con banderita española en los picos, pantalón de cuello alto y mariconera adherida con velcro debajo de la sobaquera. Así expuesto no parece muy transgresor, pero esperen un tiempo. La imaginación se agota y al final uno se ve obligado a beber de los clásicos. Y Cachuli lo es. En la moda pasa un poco como en la cocina.

Entre el corsé de la inventiva y el aburrimiento acabas por idear solemnes memeces. El cocido se ha quedado 'retro'. Vamos a improvisar. Garbanzos rellenos de mousse de higos. Todo pasajero. El poso del tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio. Entonces exaltaremos los zapatos de rejilla y la panceta de pelito.

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