19/10/2006.- Francamente, no sé qué le ven a él que no me vean a mí. Los chinos han votado a Beckham como el hombre más moderno del universo mundo. Cómo se nota que no hemos exportado como debíamos a Paco Clavel (estupendo tipo, por cierto). Sólo mi falta de promoción en los mercados asiáticos puede justificar este agravio y esta absoluta falta de originalidad. Si eres guapo, como es el caso de David y el mío, y tienes pasta, como es el caso de David, el mérito se comprime hasta el infinito. También es cierto y verdad que hay ricachos que atesoran su gusto en el mismo umbral del esfínter.
No hay más que repasar la prestigiosa sección del ¡Hola! sobre casas de ensueño. Algunas son de pesadilla. Cierren los ojos y háganse una idea. Cortinones floreados, sofasés a rayas, alfombras de oso o tigre espanzurrados, lámpara de pedrería, cama con dosel a juego con los cortinones, piano sobre el que descansan en marcos repujados fotos de la familia y habitaciones de los niños que parecen diseñadas por Herodes. Y, a todo esto, los dueños de ese paraíso ordinario y horripilante posando con rictus de ser lo más de lo más. Ya es jodido que el dinero esté mal repartido pero que esté en manos de semejantes merluzos agrava esa injusticia. No quisiera que hablar de merluzos y de David pareciese una relación causa-efecto pero, como pequeña venganza derivada de mi insana envidia, sí diré que el chavalote moderno será pero políglota poco.
No digo yo que recite a Calderón en los descansos pero, coño, en tres años que lleva en esta tierra con olor a ajo, que diría su churri, ya podía saludar en el idioma patrio ¿no le humilla el ver esos anuncios de aprenda japonés en diez días? Facilidad para la lengua, en su dimensión gramatical al menos, como que no tiene. En otros ámbitos no me meto. Ya sabemos que la lengua da para mucho. Tampoco se puede tener todo. Eres un adonis, se te sale la pasta por los sobaquillos, eres famosísimo y modernísimo pues como que tampoco te hace falta ser traductor de la ONU.
Dicen quienes le conocen y van rajando por ahí que el afamado futbolista tiene mucha fachada y poco cimiento. Vamos que para mantener una charla coloquio sobre Lord Byron ni le esperemos. Claro que, digo yo, que quien piensa en Lord Byron cuando ve a Beckham. Debe ser muy duro que sólo te vean como un objeto sexual. Aun así a mí me gustaría probarlo para hablar con conocimiento de causa. Yo tuve lo mío, pero me pilló en los tiempos en que la moda se reducía a la trenka y al pañuelo palestino. Es decir, muy concienciado, pero escasamente erótico.
Ahora que ya me compro mis trapitos de marca se me ha pasado el arroz. Cuando tú vas, yo vengo. Sabia Chenoa. De todos modos, en honor a la verdad, la encuesta de los chinos es de escasa fiabilidad. Creo que han consultado a unos dos mil simpáticos orientales que, en comparación con su censo, debe ser cómo si en toda España sólo preguntan a mi perro. O sea que todavía tengo opciones de corregir esta injusticia.
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