El regreso del chico de los recados

Publicado el 7 de marzo de 2026, 11:35

15/10/2006.- No se había ido nunca, pero yo le daba por desaparecido en el oficio de contar patrañas y pulverizar con sus bilis cada esquina. No acostumbro a entrar al trapo ante los alegatos trufados de estulticia (no hay mejor antídoto que la radical indiferencia; en caso contrario no haría otra cosa que contestar a Jiménez Losantos o como se llame) pero este es un domingo tedioso que amenaza lluvia, he llamado a una churri pero comunica y, además, me he cansado de ver la tele. Y eso que ya no está él. Sin olvidar que yo escribo de lo que quiero. No estoy en plantilla de RTVE cuando él cortaba el bacalao.

Cuando escribo él, acaso no haga falta especificarlo y falten las mayúsculas, me refiero a ese ejemplo del periodismo independiente, ese intrépido profesional caustico y rocoso contra el poder, al entrevistador de Jose que, por la dureza de sus interrogatorios, bien pudiera haberse ganado el sustento en otros menesteres. En la serie 'El comisario' o en algunos regímenes poco delicados a la hora de sonsacarte lo que quieran. No es la primera vez que recurro a ello, pero lo repito porque, aunque saben que estoy en la reserva del periodismo, nunca sobra escuchar de nuevo ese latiguillo con el que el chico de los recados catódicos del egregio estadista, hoy a su vez chico de los recados de don Ruperto, castigaba al presidente. 'Señor presidente, ¿a qué responde este milagro económico reconocido internacionalmente? 'Me alegro de que me haga esa pregunta' y así hasta el infinito. Qué sudores. Qué tensión. Qué osadía. Qué estomagante, amiguete y colega.

Si repesco al colegui de Leti y el Príncipe del baúl de los recuerdos (oooooohhhh) es porque anda por ahí echando pestes de ZP. Dios me libre de acudir en su defensa como 'superhéroe' sociata, valedores tiene, y a mí, que quieren que les diga, como que se me queda corto (cuánto me recuerda esta frase el colofón de alguna refriega erótica). Sólo que al 'becario de La Moncloa', al de la 'inteligencia corta' y al 'miserable moral', que esas figuras literarias ha utilizado el cómico de la Legua, lo eligieron los ciudadanos (yo no me incluyo pero lo respeto) lo que no quiere decir, obviamente, que no se le pueda criticar e incluso dar la del pulpo. Otros no pueden decir lo mismo. Digo sobre la elección democrática.

Ni siquiera entró al carguito de campanillas por oposición ¿O sí? ¿O tuvo que ver algo el dedo divino de esa mano que jamás mordió porque le daba, y muy bien, de comer? El compañero Urdaci anda embarcado en los monólogos cómicos, pero ya empieza a no tener ni puta gracia (lo cierto es que yo no se la he encontrado nunca salvo en el desarrollo de sus funciones de guiñol del gobierno). Desde aquel CECEOO (es decir el sindicato Comisiones Obreras ante cuyo nombre, antes de pronunciarlo, debía lavarse la boca con lejía por su historia y por todos sus militantes que se dejaron años de torturas y de cárcel para que, entre otras cosas, él pudiera perpetrar los exabruptos contra ZP) se le veían maneras al muchacho.

Ha participado en programas de cámara oculta, en uno hacia al parecer de mayordomo que se le debe dar de lujo a fuerza de la costumbre, ha hecho el canelo por los platós con su gracejo consustancial, pero, no lo dude don Alfredo, lo más gracioso de usted era cuando hacía el parte para el jefe. Insuperable. No vea si nos reíamos. Sobre todo, cuando le echaron.

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