05/09/2006.- Ya lo dijo Lampedusa y por algo sería. Aquello de hacer que todo cambie para que todo siga igual es una verdad como un templo. Es tratar con un aristócrata y a algunos se les derrite el culillo. Si encima es de postín y habitual del papel couché, pues la cosa deriva en astracanada. La Duquesa de Alba, grande de España, aunque en realidad los grandes de España sean Gasol y sus chicos, regresó de sus vacaciones ibicencas con séquito y equipaje. Hasta aquí todo normal. Bueno, a ver si me entienden, normal para ella, que a mí no me acompaña ni mi sultán y ya ni siquiera me escribe cartas Cajamadrid.
La señorona se presentó en el aeropuerto con cuarenta maletas y, ante el serio riesgo de tener que fletar otra aeronave para transportar los baúles, el personal de Iberia, mientras agachaba la raspa ante su ilustre usuaria, optó por la comodidad. Metió las maletas tocadas por la mano divina y la sangre real y sacó las de la plebe. Con dos cojones. Cuarenta maletas ¿Estamos ante un caso de tráfico ilegal de inmigrantes desde la isla? ¿Revende doña Cayetana vaporosos pareos ibicencos a través de terceros en el castizo Rastro? ¿Hurta albornoces, toallas y ceniceros en los hoteles como el resto de los mortales, pero en versión industrial? ¿Va de gira como transformista? ¿Es en realidad Mortadelo cargado con el fondo de armario de sus disfraces? ¿Qué coño llevaba en ese equipaje propio de un safari? Exijo una investigación. Señor Martínez Ultrapujalte, póngase a ello, please.
En ese proceso también debe quedar claro si las medidas de seguridad aeroportuarias se aplicaron con rigor. Apuesto que no ya que, de ser así, el detector hubiera reventado o el vuelo no hubiera salido hasta dentro de una semana. Queda descartado que uno de los bultos contuviera utensilios de peluquería, a las pruebas capilares me remito, también que la dama llevara viviendo veinte años en el paraíso balear y se trajera el baúl de los recuerdos. Sólo resta pensar que los ropajes de la grandísima aristócrata ocupen semejante volumen ¿Cuántas veces se muda una duquesa de porte al día?
Esta no venía en el Trivial y, por lo tanto, lo desconozco. Señora, si me permite un consejo plebeyo, la próxima vez contrate un barco de carga que usted tiene posibles, aunque un poco ratilla, con respeto y sin acritud, Dios me libre, sí que nos ha salido. No sé si saben, pero en caso contrario aquí estoy yo para que vayan documentados por la vida y no ejerzan de periodistas, que doña Caye pilló en su día suculenta suma por la renovación de las calderas de su palacio. Anda que renunció a la subvención municipal; nones. Y además cómo para calentar la mansión hace falta más que la presencia de Eugenia y Gonzalito (qué ricos) pues claro la pasta se elevó a un pico. Cómo son estos ricachos.
Me recuerdan a mi madre (remotamente) cuando me dice aquello de 'hijo por qué no compras la leche en el DIA que te sale dos céntimos más barata'. Y eso que ella es de natural desprendida, pero como fue pobre y pasó fatigas (de hecho, ahora sólo ha mejorada levemente ya que es pensionista); quien tuvo, retuvo ¿pero usted, duquesa? Un poquito de clase. Digo yo que si, por lo menos, habrá cursado su séquito invitación al personal de Iberia, aunque se tengan que llevar el té y las pastas de casa porque los muchachos han estado de lo más atento. Luego critican a esta ejemplar compañía. Desde ahora, por lo menos, ya sabemos a que obedecen los retrasos. Ding, dong. Señoras y señores. Llega la Duquesa de Alba.
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