Las audiencias de Laporta I

Publicado el 7 de marzo de 2026, 7:34

29/10/2006.- El Barça no es que sea más que un club. En estas elecciones se ha convertido en el Vaticano catalán. Su presidente Laporta se ha investido en un Papa de mitra blaugrana que concede audiencia a los candidatos para comprobar si su programa redundará en la consecución del cielo futbolístico. Mira que soy yo pelotero (también pelotudo) pero esta fusión entre política y deporte salpicada de visitas a catedrales y monasterios con el trofeo al hombro en vez del paso de Semana Santa me desborda y me sonroja. Laporta desayunó ayer con Artur Mas, se supone que pantumaca y butifarra con cereales, y se armó un pollet de la hosti tú. Normal.

El Barça es más que un club y Laporta más que un ciudadano sobre todo si se departe con trompetas y fanfarrias. Si usted quiere desayunar o jugar al ping pong con Artur Mas o con un primo segundo de Granollers, hágalo, pero no lo vocifere. En caso contrario ya no lo hará usted como tal, como el ciudadano Laporta, sino como máximo representante de un club de fútbol. Y es obvio que no todos los socios pensarán igual salvo cuando juega allí el Madrid que todos piensan que somos unos cabrones centralistas. Yo no. Por lo menos lo de centralista.

La bronca ha sido de tal calibre que un día después ha convocado a Montilla para que no tenga pelusilla (este apellido rima con todo, hay que ver). Como tenga que seguir aliviando agravios comparativos no va a poder desayunar con su familia hasta que ganen la próxima Liga. Es decir, cuando Bush se convierta al pacifismo o lea entero un libro. La densidad de políticos en los palcos durante la campaña es tal que se podría estudiar seriamente convocar los mítines al final de los partidos.

Así pillas a algunos despistados que no les haya dado tiempo a salir o a aquellos que se hayan dormido si el encuentro ha sido un truño. De paso, ahorras unos dineros. Conozco a políticos, no diré nombres que una es una señora, que prefieren ir al dentista que al fútbol y ahí los tienen. Sentados codo con codo con el presidente de turno, solapando el bostezo con el programa de mano que les dan a los muy cursis (un programa de mano para el fútbol, al fútbol hay que ir con los deberes hechos), mostrándose vehementes cuando no toca o pidiendo un penalti cuando aún no han sacado de centro.

Claro que he conocido casos peores de políticos forofos de un equipo que van al palco del enemigo por razones de su cargo y allí se muestran más falsos que un euro de cartón ¡Qué vergüenza! Bien está lo de las recalificaciones y los pelotazos, pero renegar de tu club jamás de los jamases. Es ahí, en estas situaciones límites, donde se demuestra de verdad la catadura de las personas. Por cierto, Piqué se va a quedar fuera de cacho como no se dé prisa. Ya sabemos que Laporta está muy liado con estos de las audiencias pero debía sacar un ratillo. En caso contrario nos arriesgamos a que salga Acebes hablando de sectarismo y marginación. Si no puede ser que lo reciban los del Español. Seguro que, con ese nombre, se encuentran mucho más a gustito.