11/03/2026.- Pese a que el galope del tiempo puede con todo, aun conservo posos de uno de los pilares de mi vida como ha sido la curiosidad. Muchas veces, por qué no confesarlo, en clara deriva hacia el cotilleo. Cada vez menos y va a peor. Hace que no veo un informativo en la tele casi desde que Mariano Medina presentaba el tiempo, huyo de las tertulias y mi ancla con la actualidad se limita a ser suscriptor de EL PAÍS y con serias dudas de renovación. Quizás haya sido por aquello de que quien tuvo retuvo que me he enterado de la trifulca generada en Málaga por una influencer, ese gremio por el que siento fascinación vital y literaria (siempre en el recuerdo mi Saray de ‘Cero a la izquierda', aprovecho para meter cuña publicitaria).
A la joven, de nombre (o lo que sea) Ona Gonfaus, le preguntaron en la alfombra roja por una recomendación de cine español y se vino abajo. “No sé, no sé…. Ah, sí, la nueva de ocho apellidos”. Tan documentada como para no saber ni el título y tan nueva que se estrenó hace dos años. Eso sí, la muchacha iba resplandeciente con un vestido de esos de prestado que obligarían a pedir un crédito a 35 años al común de los mortales para comprarlo y unas joyazas ante las que se hubiera relamido el mismísimo Torete.
Como es obvio, a la muchacha le ha caído la del pulpo en resonancia exponencial a su predicamento en las redes (1,8 millones en el Tik Tok ese). Tampoco estaría de más que ese alud de indignación cayera en mayor proporción a los organizadores del festival. Más en concreto al destinatario de la pregunta del millón que no es otra que ¿quién coño la invitó?
Ya pasó en los Goya donde actores y actrices que llevan años y años poniendo cañas para, en los descansos, ir a algún casting tienen que ver la ceremonia por la tele para ver si premian a algún colega. Mientras, se extiende la alfombra a niñatos, niñatas y niñates con méritos tan sólidos en el mundillo como haber tenido de pequeños un Cine Exin. Luego llegan los lamentos ¿Y qué esperaban?
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